¿Cuánto cuesta un desfile de estos?

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¿Cuánto cuesta un desfile de estos?
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El primer impacto lo daban las mesas de operacionescolocadas en medio de la pasarela de Gucci, un espacio de techo bajo y ambiente claustrofóbico con duras luces de hospital.

Después, las cabezas: cabezas cortadas que duplicaban las de las mujeres y hombres que las portaban como bebés en sus brazos. Como variación, otros sujetaban entre sus manos los grifos híbridos y las serpientes enroscadas que ya son símbolo de Gucci.

¿Y la ropa? Estaba tan anonadada con el festival de accesorios humanos y animales que lo único que pude observar de un primer vistazo fueron prendas largas y cerradas, cabezas que se asomaban por las pañoletas de lana más propias de una iglesia. Parecían decir: “El luto eres tú”.

Aunque tanto la ropa masculina como la femenina se identificaba bien con Gucci, además de su ya familiar superposición de piezas y accesorios, había una sensación de tristeza y extrañeza en ese prolífico fluir entre lo prosaico y la invención.

El mensaje que se me quedó grabado, ya antes de que Michele se dirigiera inesperadamente a la prensa, fue la frase: “Tenemos el derecho a convertirnos en quienes somos”.

La identidad –el tema del milenio– yacía en el núcleo de las palabras y prendas del diseñador.

Entendí que gran parte del discurso de Michele se basaba en las palabras del Cyborg Manifesto que escribiera en 1984 la catedrática estadounidense y feminista Donna Haraway. El diseñador explicó que quería romper con las categorías binarias prefijadas y desafiar el significado de la dicotomía “normal/anormal”. Quería huir también de descripciones rígidas, como las que separan lo ‘humano’ de lo ‘animal’, grupo este último que él ama especialmente.

La identidad, insitió, “no es inmutable ni inamovible”, sino una construcción social y cultural.

Estas profundas reflexiones armaban un motivo interesante, más allá de que extrañe relacionarlo con una compañía que tiene como misión principal despertar el deseo de comprar. El actual estallido de éxito de Gucci proviene en realidad de la fascinación que Michele profesa hacia los objetos y los accesorios.

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